LA MODA
DE HACER EJERCICIO ANTES DE DESAYUNAR
Estados
Unidos una vez más nos invita a adaptarnos a la moda de hacer deporte antes de
ingerir alimento alguno e inmediatamente después de levantarse.
Hace
tres años ya se hizo un estudio sobre este tema (publicado en la revista
Journal of Physiology) en el que los “conejillos de indias” de este estudio
fueron sometidos a una dieta hipercalórica rica en grasas, para después someterlos a una
rutina de ejercicios a la mañana siguiente y sin haber tomado nada para
desayunar. Y qué pasó. Pues que se demostró que dichos “conejillos” aumentaron
menos de peso y sus músculos desarrollaron una mejor adaptación al ejercicio, mejorando
también la metabolización de las grasas.
¿Pero
qué hay de fiable en esta práctica que se está extiendo como la pólvora??
MI
EXPERIENCIA
Pienso
y bueno, no lo pienso yo sino que es algo demostrado, que una ingesta calórica considerable por la
mañana disminuye el consumo total de calorías a lo largo del día. Y mejor si
son alimentos ricos en fibra y proteínas, como cereales integrales, verduras, frutas, huevos...
Por qué. Pues porque la lenta absorción
de éstos en el organismo evita fluctuaciones metabólicas durante el resto del
día. Vamos, que ayuda a que no nos entren las ganas de atacar la nevera e
ingerir cosas muuuuuyyy grasientas.
No soy
persona de mucho comer pero jamás de los jamases podría salir a la calle sin
haber desayunado, ni siquiera para sacar al perro. Y aunque mi desayuno no es “a
lo bestia”, me permite pasar tranquilamente dos horas intentsas de gimnasio sin
que mi cuerpo se resienta o me den vahídos a la media hora.
Considero
un tanto peligrosa esta práctica. Y creo que se podría realizar sin problema si
el tipo de ejercicio al que uno se somete es moderado y también si se ha cenado
en condiciones y no han pasado demasiadas horas entre la cena y el
entrenamiento. Pues si eres como yo, una persona que cena a las ocho de la
tarde y que realiza actividad física intensa, no creo que pudieras soportar esto durante toda una semana. Ahora bien, como dice el estudio realizado, los
participantes que se sometieron a este experimento, habían tomado alimentos
hipercalóricos el día antes. Sólo así puedo entender que aguantaran una rutina
de entrenamiento intensa.
Simplificándolo
un poco, el estudio se basaría en “aprovecharse” de las reservas de azúcar
circulante en sangre por las mañanas antes del desayuno, ya que éstas son pocas,
por lo que el cuerpo al consumirlas rápidamente "tiraría" de las otras reservas, vamos, de la grasa.
En
definitiva, yo no estoy de acuerdo con esta práctica y sólo es mi propia opinión. Conozco mis limitaciones y no voy a poner mi salud en juego por modas o tendencias. Creo que el desayuno es la comida fundamental del día y eso que como digo, yo
no soy de las que se pasan desayunando y aún así, lo necesito.
Os dejo
mi desayuno a continuación y luego ya me contaréis cómo entrenáis vosotras, antes o después de desayunar.
- 30g
cereales integrales (tipo Special K o Fitness. 30g viene a ser un vaso normal
de agua lleno de estos ricos copos)
- ½ taza
de leche desnatada (en mi caso también sin lactosa, vamos, casi agua. La otra
media taza la relleno con café no muy cargado)
- 1
zumo de 1 naranja (a veces, dependiendo del hambre que tenga. Otras veces lo
sustituyo por un kiwi)
Otros días,
cambio los cereales por:
- 2 tostadas
pequeñas de pan integral con margarina vegetal (que no contenga grasas trans),
o bien con un chorrito de aceite de oliva.
De “mes”
en cuando:
- Me
como unas cuantas pastas de té y sin contarlas.
Ñam, ñam ¡y cómo lo disfruto!!